DÍA 183 • Una perspectiva general

Dios ha dicho: «Nunca te dejaré; jamás te abandonaré.» Así que podemos decir con toda confianza: «El Señor es quien me ayuda; no temeré. ¿Qué me puede hacer un simple mortal?».

(HEBREOS 13.5–6)

Tienes un destino. El propósito de Dios es mayor que cualquier situación que experimentes jamás. Incluso tiene un plan que supera cualquiera de tus problemas. A causa de esto, resulta peligroso que te centres más en tus problemas que en tu propósito. Empezarás a desesperarte si mantienes los ojos fijos en el problema más que en el amor y en los planes de Dios.

No estás aquí en la tierra tan solo para ocupar un espacio. Nadie ha nacido por accidente. Dios tiene un plan específico para tu vida. Las tormentas son simplemente reveses temporales que llevan al cumplimiento de dicho propósito.

Nada en absoluto puede cambiar el propósito supremo de Dios para ti, a menos que escojas desobedecerle. Si eliges rechazar su plan, él te permitirá hacerlo, pero nadie más puede alterarlo. Puedes aceptarlo o rechazarlo. Solo depende de ti.

Oración

Señor, sé que tienes un plan para mí, pero en ocasiones me dejo enredar en mis problemas y lo olvido. Guíame para que pueda vivir mi verdadero propósito y ser obediente a ti.


Day 183 • The Bigger Picture

God assured us, “I’ll never let you down, never walk off and leave you,” we can boldly quote, God is there, ready to help; I’m fearless no matter what. Who or what can get to me?

(HEBREWS 13:5−6, MSG)

You have a destiny. God’s purpose is greater than any situation you will ever experience. God even has a plan beyond any of your problems. Because of this, it is dangerous to focus on your problems more than your purpose. You will start despairing if you keep your eyes on the problem rather than on God’s love and plans.

You are not here on Earth just to take up space. No person is born by accident. God has a specific plan for your life. Storms are simply temporary setbacks toward fulfilling that purpose.

Absolutely nothing can change God’s ultimate purpose for you unless you choose to disobey him. If you choose to reject his plan, he will allow you to do that, but no one else can change God’s plan for you. You can either accept it or you can reject it. It’s up to you.

Prayer

God, I know you have a plan for me, but sometimes I get caught up in my problems and forget. Guide me so that I can live out my true purpose and be obedient to you.