
Para quien sabe apreciarla, una sabia reprensión vale tanto como una joya de oro muy fino.
PROVERBIOS 25:12 (BLS)
Tu mensaje incluye tus lecciones de vida. La segunda parte de tu mensaje son las verdades que Dios te ha enseñado en tus experiencias con él. Lecciones e ideas que has aprendido acerca de Dios, las relaciones, los problemas, las tentaciones y otros aspectos de la vida. El salmista oró: «Enséñame, Señor, a seguir tus decretos, y los cumpliré hasta el fin». Desafortunadamente, nunca aprendemos lo suficiente de lo que nos pasa. Acerca de los israelitas, la Biblia dice: «Muchas veces Dios los libró, pero ellos, empeñados en su rebeldía, se hundieron en la maldad». Quizás hayas conocido personas iguales a estas. Sin embargo, aunque es sabio aprender de nuestra experiencia, es más sabio aprender de las experiencias de otros. No hay suficiente tiempo para aprender todo en la vida probando y equivocándonos. Debemos aprender de las lecciones que la vida da a unos y a otros. La Biblia dice: «Para quien sabe apreciarla, una sabia reprensión vale tanto como una joya de oro muy fino».
Escribe las lecciones importantes que has aprendido en la vida, de manera que puedas compartirlas con otros. Debemos estar agradecidos con Salomón porque nos dio los libros Proverbios y Eclesiastés, los cuales están llenos de lecciones prácticas de la vida. Imagínate cuántas frustraciones innecesarias podríamos haber evitado si hubiéramos aprendido de las lecciones de otros. Las personas maduras desarrollan el hábito de extraer las lecciones de las experiencias de cada día. Te animo a que hagas una lista de todas las lecciones de tu vida. Realmente no piensas en ellas hasta que no las escribes. Aquí hay unas cuantas preguntas para darle un empujoncito a tu memoria y que decidas comenzar: Aunque es sabio aprender de nuestra experiencia, es más sabio aprender de las experiencias de otros.
• ¿Qué me ha enseñado Dios acerca del fracaso?
• ¿Qué me ha enseñado Dios respecto a la carencia de dinero?
• ¿Qué me ha enseñado Dios en cuanto al dolor, el pesar o la depresión?
• ¿Qué me ha enseñado Dios a través de la espera?
• ¿Qué me ha enseñado Dios por medio de la enfermedad?
• ¿Qué me ha enseñado Dios respecto a la desilusión?
• ¿Qué he aprendido de mi familia, mi iglesia, mis relaciones, mi grupo pequeño y mis críticos?
Reflexión:
Aunque es sabio aprender de nuestra experiencia, es más sabio aprender de las experiencias de otros.
DAY 37/Third part • Sharing Your Life Message
A warning given by an experienced person to someone willing to listen is more valuable than gold rings or jewelry made of the finest gold.⁷ PROVERBS 25:12 (TEV)
Your Life Message includes your life lessons. The second part of your life message is the truths that God has taught you from experiences with him. These are lessons and insights you have learned about God, relationships, problems, temptations, and other aspects of life. David prayed, “God, teach me lessons for living so I can stay the course.” Sadly, we never learn from a lot that happens to us. Of the Israelites, the bible says, “Over and over God rescued them, but they never learned — until finally their sins destroyed them.” You have probably met people like that.
While it is wise to learn from experience, it is wiser to learn from the exper bjiences of others. There isn’t enough time to learn everything in life by trial and error. We must learn from the life lessons of one another. The Bible says, “A warning given by an experienced person to someone willing to listen is more valuable than . . . jewelry made of the finest gold.”
Write down the major life lessons you have learned so you can share them with others. We should be grateful Solomon did this, because it gave us the books of Proverbs and Ecclesiastes, which are filled with practical lessons on living. Imagine how much needless frustration could be avoided if we learned from each other’s life lessons.
Mature people develop the habit of extracting lessons from everyday experiences. I urge you to make a list of your life lessons. You haven’t really thought about them unless you have written them down. Here are a few questions to jog your memory and get you started:
• What has God taught me from failure?
• What has God taught me from a lack of money?
• What has God taught me from pain or sorrow or depression?
• What has God taught me through waiting?
• What has God taught me through illness?
• What has God taught me from disappointment?
• What have I learned from my family, my church, my relationships, my small group, and my critics?
Reflection:
While it is wise to learn from experience, it is wiser to learn from the experiences of others.