
Procuro agradar a todos en todo. No busco mis propios intereses, sino los de los demás, para que sean salvos.
1 CORINTIOS 10:33 (PAR)
Cambia de una perspectiva local a una global. Dios es un Dios global. Siempre ha tenido cuidado del mundo entero. «De tal manera amó Dios al mundo…».Desde el principio él quiso a los miembros de la familia de cada nación que creó. La Biblia afirma: «De un solo hombre hizo todas las naciones para que habitaran toda la tierra; y determinó los periodos de su historia y las fronteras de sus territorios. Esto lo hizo Dios para que todos lo busquen y, aunque sea a tientas, lo encuentren. En verdad, él no está lejos de ninguno de nosotros».
Ya la mayoría en el mundo piensa de una manera global. Todos los grandes medios de comunicación y los grupos corporativos son multinacionales. Nuestras vidas se entretejen cada vez más con la de otros de distintas naciones a medida que compartimos la moda, el entretenimiento, la música, los deportes y aun la comida rápida.
Quizás la mayoría de la ropa que vistes y mucho de lo que comiste hoy se produjo en otro país. Estamos más conectados con ellos de lo que pensamos. Estos son días emocionantes para vivir.
Hoy hay más cristianos que nunca antes en la tierra. Pablo estaba en lo correcto: «Este evangelio está dando fruto y creciendo en todo el mundo, como también ha sucedido entre ustedes».
El primer paso para comenzar a pensar globalmente es orar por países específicos. Los cristianos comprometidos oran por el mundo. Consigue un globo o mapamundi y ora por las naciones por su nombre. La Biblia dice: «Pídeme, y como herencia te entregaré las naciones; ¡tuyos serán los confines de la tierra!»
La oración es la herramienta más importante para tu misión en el mundo. Las personas pueden rechazar nuestro amor y nuestro mensaje, pero no pueden hacer nada contra nuestras oraciones. Igual que un misil transcontinental, puedes apuntar con una oración al corazón de una persona estés a tres metros o a miles de kilómetros de distancia.
Reflexión:
Las oraciones te brindan compañerismo con otros alrededor del mundo. También debes orar por los misioneros y cada uno de los que participan en la cosecha global.
DAY 38/Third part • Becoming a World-Class Christian
I don’t think about what would be good for me but about what would be good for many people so that they might be saved. 1 CORINTHIANS 10:33 (GWT)
Shift from local thinking to global thinking. God is a global God. He has always cared about the entire world. “God so loved the world. . . .” From the beginning he has wanted family members from every nation he created. The Bible says, “From one person God made all nations who live on earth, and he decided when and where every nation would be. God has done all this, so that we will look for him and reach out and find him.”
Much of the world already thinks globally. The largest media and business conglomerates are all multinational. Our lives are increasingly intertwined with those in other nations as we share fashions, entertainment, music, sports, and even fast food. Probably most of the clothes you are wearing and much of what you ate today were produced in another country. We are more connected than we realize.
These are exciting days to be alive. There are more Christians on earth right now than ever before. Paul was right: “This same Good News that came to you is going out all over the world. It is changing lives everywhere, just as it changed yours.”
The first way to start thinking globally is to begin praying for specific countries. World-class Christians pray for the world. Get a globe or map and pray for nations by name. The Bible says, “If you ask me, I will give you the nations; all the people on earth will be yours.”
Reflection:
Prayer makes you a partner with others around the world. Pray for missionaries and everyone else involved in the global harvest.