07Abr – DÍA 38 • 2da Parte – Conviértete en un cristiano de clase mundial

Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás.

FILIPENSES 2:4 (NVI)

Cuando Jesús les dijo a sus seguidores que «fueran por todo el mundo y dijeran a cada uno las buenas nuevas», esa pequeña banda de pobres discípulos del Medio Oriente quedó abrumada. ¿Se suponía que tendrían que caminar o montar sobre animales de lento andar? Eso era todo lo que tenían como medio de transporte, y aún no existían los barcos trasatlánticos, así que había barreras reales para salir al mundo entero. Hoy tenemos aviones, barcos, trenes, autobuses y automóviles. Después de todo es un mundo pequeño y cada día se reduce más. Puedes volar de un océano a otro en cuestión de horas y estar de regreso a casa, si es necesario, al día siguiente. Las oportunidades para el cristiano común y corriente de involucrarse en las misiones internacionales a corto plazo son ahora literalmente infinitas. Cada rincón del mundo te está esperando, simplemente tienes que investigar en una agencia de viajes. Por lo tanto, no tenemos ninguna excusa para no difundir las Buenas Nuevas.

Ahora, con la Internet, el mundo se ha hecho aun más pequeño. Además de los teléfonos y los faxes, cualquier creyente con acceso a la Internet puede comunicarse en persona prácticamente con cualquiera en cualquier país del mundo. ¡El mundo completo está en la punta de tus dedos! Aun muchos pueblos remotos reciben correos electrónicos, de manera que ahora puedes tener conversaciones «evangelísticas» con personas del otro lado del mundo, ¡y sin salir de casa! Nunca en la historia fue más fácil cumplir tu comisión de ir al mundo entero.

Las grandes barreras ya no son las distancias, el costo o el transporte. La única barrera es la manera en que pensamos. Para ser un cristiano comprometido debes hacer algunos cambios mentales. Tus perspectivas y actitudes deben cambiar.

Cómo pensar como un verdadero cristiano

Deja de pensar en ti mismo y piensa en otros. La Biblia dice: «No sean niños en su modo de pensar. Sean… adultos en su modo de pensar». Este es el primer paso para convertirte en un cristiano de clase mundial. Los niños solo piensan en sí mismos, pero cuando crecen piensan en otros. Dios nos manda: «Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás».

Por supuesto, este cambio es difícil, porque somos egoístas por naturaleza y casi toda la propaganda nos anima a pensar en nosotros mismos. La única forma de cambiar este paradigma es dependiendo, momento tras momento, de Dios. Afortunadamente, él no nos deja luchar por nuestra propia cuenta. «Dios nos ha dado su Espíritu. Por eso es que no pensamos de la misma manera que las personas de este mundo piensan».

Empieza a pedirle al Espíritu Santo que te ayude a pensar en las necesidades espirituales de los no creyentes en cualquier momento que hables con ellos. Con la práctica puedes desarrollar el hábito de pronunciar en silencio «oraciones de aliento» por aquellos que encuentras. Dile: «Padre, ayúdame a entender lo que le está impidiendo a esta persona que te conozca».

Tu meta es descubrir dónde se encuentran otros en su peregrinaje espiritual y hacer lo necesario para traerlos un paso más cerca del conocimiento de Cristo. Puedes aprender cómo hacerlo adoptando el pensamiento de Pablo, que dijo: «Procuro agradar a todos en todo. No busco mis propios intereses sino los de los demás, para que sean salvos»

Reflexión:

Dios te invita a participar en la causa más grande, más extensa, más diversa y más importante en la historia: su reino. Nada importa más. Así que, ¿cómo puedes pensar como un cristiano de clase mundial?


DAY 38 • 2nd Part – Becoming a World-Class Christian

Don’t think only about your own affairs, but be interested in others, too.

PHILIPPIANS 2:4 (NLT)

When Jesus told his followers to “go everywhere in the world, and tell the Good News to everyone,” that small band of poor, Middle Eastern disciples were overwhelmed. Were they supposed to walk or ride slow animals? That’s all they had for transportation, and there were no ocean-crossing ships, so there were real physical barriers to going to the whole world.

Today we have airplanes, ships, trains, buses, and automobiles. It’s a small world after all, and it’s shrinking daily. You can fly across the ocean in a matter of hours and be home the next day if you need to be. The opportunities for normal, everyday Christians to become involved in short-term international missions are now literally limitless. Every corner of the world is available to you — just ask the travel industry. We have no excuse not to spread the Good News.

Now, with the Internet, the world has gotten even smaller. In addition to phones and faxes, any believer with Internet access can personally communicate with people in virtually every country on earth. The whole world is at your fingertips!

Even many remote villages get email, so you can now carry on “e-vangelistic” conversations with people on the other side of the world, without even leaving your home! It has never been easier in history to fulfill your commission to go to the whole world. The great barriers are no longer distance, cost, or transportation. The only barrier is the way we think. To be a world-class Christian you must make some mental shifts. Your perspective and attitudes must change.

How to Think Like a World-Class Christian

Shift from self-centered thinking to other-centered thinking. The Bible says, “My friends, stop thinking like children. Think like mature people.”  This is the first step to becoming a world-class Christian. Children only think of themselves; grown-ups think of others. God commands, “Don’t think only about your own affairs, but be interested in others, too.”

Of course, this is a difficult mental shift because we’re naturally self-absorbed and almost all advertising encourages us to think of ourselves. The only way we can make this paradigm switch is by a moment-by-moment dependence on God. Fortunately he doesn’t leave us to struggle on our own. “God has given us his Spirit. That’s why we don’t think the same way that the people of this world think.”

Begin asking the Holy Spirit to help you to think of the spiritual need of unbelievers whenever you talk to them. With practice you can develop the habit of praying silent “breath prayers” for those you encounter. Say, “Father, help me to understand what is keeping this person from knowing you.”

Your goal is to figure out where others are in their spiritual journey and then do whatever will bring them a step closer to knowing Christ. You can learn how to do this by adopting the mindset of Paul, who said, “I don’t think about what would be good for me but about what would be good for many people so that they might be saved.”

Reflection:

God invites you to participate in the greatest, largest, most diverse, and most significant cause in history — his kingdom. Nothing matters more. So, how do you think like a world-class Christian?